Un tanto como viudo de las cosas
y de ti,
entro al modesto cine de las viejas películas,
a tientas a la silla, entre penumbras,
respiraciones y movimientos de búsqueda,
envoltorios de dulces.
Como antes,
soy el hombre que ha bebido un vaso de vino
antes de entrar a un cine
rastreando en la pantalla la huella de tus ojos
y buscando en la oscuridad
la tibieza que fuiste.
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