viernes, 28 de diciembre de 2012

OSCAR JARA AZÒCAR/ DAR

Dar
con la serenidad de las estrellas,
con la discreta gracia de la flor,
con la ardiente vehemencia de la llama,
con todo el corazón.
Dar
sin la encumbrada frente del orgullo,
sin la pupila seca del testigo,
sin la voz de piedad reblandecida,
sin alma vestida de egoísmo.
Dar
en la honda tortura de la duda,
en el pobre camino de la verdad,
en la noche total del abandono,
en la hora sin paz.
Dar ni con ansias de grata recompensa,
ni con el corazón envanecido,
ni esperando en el eco la alabanza,
ni que aunque después de dar, te hayan herido.
Dar
como el río celeste se da en gozo,
como el árbol en fuego y en canción,
como la tierra toda en pan y en oro,
como Dios en amor.

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