viernes, 19 de abril de 2013

JESSICA DROPPELMANN/ A LA TIERRA


Me queda el sentimiento de ceniza
los bosques que no arrullaron a las fértiles
una posibilidad guardada en la yema de los
dedos y sus contornos.

La canción que no aprendía a agudizar en el
beso espiado por la garganta y por un susurro de
abejas.

Las manos que no aprendieron a ser bochorno
y se quedaron en la orilla, ancladas como apego
de gata.

Tú siempre serás más princesa que yo
aunque trate de acarrear tus rezos o sobrevivir
del estado fecundo.

Caeré aturdida de la voz y no serás diferente
caeré arreglándome entre las cenizas
oliéndote el rastro y fingido esclavitud sobre
las huellas de cadenas.

Los carceleros siempre serán parte de las
mismas pesadillas.

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