Hace ya mucho tiempo que, al dolor de la carga,
se ha curvado mi espalda y astillado mi hombro,
y, a pesar que mi senda día a día se alarga,
ni suplico tu gracia, ni siquiera te nombro...
para hundirme en la tierra o treparme a la cumbre;
yo jamàs implorè tu poder sobrehumano:
me bastaba el sencillo poder de mi lumbre.
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