Es un perderme dentro
de límites que yo no dictaminé
o quizás sí
una línea tan delgada entre mi dignidad
y tu voz.
Desaparezco
me desintegro
escucho el murmullo de las gentes a mi
alrededor
volviéndome insensible a todo.
Intento con nuevos itinerarios
con acciones diarias
aleteos de pájaros en mi cabeza
revoloteando entre palabras y silencios.
Digo basta a tanta estupidez
porque ya no quiero escuchar más
me dejo caer de espalda
sintiendo cómo el sol me acaricia
o cómo yo me dejo acariciar.
Me escondo de tu sombra
tan grande
tan impresionante
solo vivo
o por lo menos lo intento.
Vuelvo a acurrucarme entre palabras
cubriéndome con delicadeza hasta el cuello
y es allí donde todo cobra sentido
o donde comprendo que nada lo tiene.
Soy yo
pero siendo otra
una que amó desenfrenadamente
que contempló
que deseó
que cabalgó entre nubes y nubarrones
esperando algo simple
pero inexistente.
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