domingo, 29 de noviembre de 2015

KARIN GÒMEZ ARTIGAS/ TEMORES URBANOS



Tengo miedo a las palomas que buscan migas en la Plaza de Armas
Tengo miedo que a mi paso revoloteen alborotadas.
Temo al predicador y a su saliva apocalíptica,
Temo a su Biblia de alas abiertas, mientras que la mía
Está cerrada y en su repisa.
Temo a sus evangelios trastocados por los siglos,
Temo a su fe y a la ausencia de la mía.
Tengo miedo a la catedral y su olor a ultratumba
A su techo tapizado de lamentos,
A sus cirios
A sus santos piadosos, envueltos en rasos y oropeles.
Tengo miedo a las tumbas de ciudadanos ilustres,
De nombres rimbombantes,
Temo a sus huesos y abultadas cenizas.
Tengo pavor a los monumentos épicos
A sus héroes de texturas lustrosas,
A su falta de uñas
A sus caras gloriosas sin rabia ni lágrimas.
A sus caballos en eterna marcha libertaria.
Tengo miedo al cemento y su rictus
A su hiel que traspasa las suelas,
A sus contornos enyesados
Lapidarios,
Como monumentos funerarios.
Asustada camino bajo un cielo gaseoso y plomizo
Siendo alma perdida bajo este crisol montañoso,
Recorro las calles en carruajes amarillos, retumbantes
Y penetro el subsuelo en culebrones celestes y raudos.
Tengo miedo a la noche lejos de mi morada
A las luces blanquecinas
Al rumor sordo de las micros
A los hombres, A las esquinas
A la ciudad sebosa y arribista.
Tengo miedo a olvidar quienes fuimos una tarde
A que me derrumben la cordillera
A que me sequen el río cenagoso,
A que envenenen los gorriones
A que me borren de la lista.

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