I
Siento al corazón
cual si
todos los siglos de orfandad
fueran consolados
en
un
vinculo
inédito
hondo
un pàjaro.
DIFUSÌÒN DE TEXTOS DE POETAS CHILENOS DE TODOS LOS TIEMPOS, A CARGO DEL POETA RODRIGO VERDUGO.
I
Siento al corazón
cual si
todos los siglos de orfandad
fueran consolados
en
un
vinculo
inédito
hondo
un pàjaro.
Estoy en las cavernas de mi consciencia
Las voces aquí murmuran como ecos
Como una puerta amplia y abierta
Que se bate una y otra vez para luego ser silencio
En esta sonámbula noche
Sobre la mesa de ajedrez se juega la sanidad
Caverna
Ya déjame en paz de tus laberintos
Y guarda distancia de mis enigmas.
Te amé Leopoldo hambriento
porque al despertar
tenias aliento a nada.
Siete de tus dientes
están guardados en el cajón de mi velador.
Tu mano, espiral de aciertos y desencantos, preponderantes en esta vida que es ilusión fragante, porque echo a correr mi voz de lenguaje diferente, sazonado de naturaleza y de amor sin precedentes; ¿has notado lo que sucede...cuando?. Teléfono que duermes perdido en una gris nieve de nubes repartida en fs65g. Calor frecuente y me sobran ideas y me faltan letras 4, (((se propaga una feliz-cidad, vete adreim, poesía de mierda adorable, %erto que---y es un lapso entre tus labios de rocío carnal y un momento en que desecho y cultivo la mierda desazonada que llevo dentro...
A mi hijo menor lo botaron al rio
A mi hijo mayor lo tomaron con un saco
Y lo lanzaron a las sucias aguas
A mi nieto le quebraron las manos
A mis sobrinas les quebraron el cráneo
A mis sobrinos los botaron como deshechos
A mis sobrinos nietos les golpearon la infancia
Todos se azotaron contra la podredumbre
Cayendo de bruces mientras los cuervos negaban
El horror que las gaviotas graznaron espantadas.
Pero a mis niños y a mis niñas los salvó la capucha
Por eso hoy vine a la plaza
Por eso siempre vengo a la plaza
Y por eso mañana vendré a la plaza
Porque soy su madre
Porque soy su abuela
Porque soy su tía...
Porque a mi también me salvará mi capucha...
En la linea de algo que nunca existe
me aparezco
transitando en los paisajes de la espera.
Y la primavera bienvenida del centro en las pestañas del corazón, devenir a ti, mi elocuencia de manos llenas de ojos un tanto sumergidas en la sangre del sueño.