Señor, morir no quiero, tan lejos de la patria mía.
Quiero morir al abrigo de la andina cordillera,
Arrullado blandamente por la eterna sinfonía
De las olas del Pacífico al romper en la ribera.
Quiero morir al abrigo de la andina cordillera,
Arrullado blandamente por la eterna sinfonía
De las olas del Pacífico al romper en la ribera.
En esta tierra extraña doloroso me es morir:
No habrá quién guarde un secreto de mi pecho sin aliento
Y al dejar mi corazón ya para siempre de latir,
No se escucharán en mi alcoba de dolor ningún lamento.
No se escucharán en mi alcoba de dolor ningún lamento.
Sí; se escucharán plegarias y en mi tumba silenciosa
Algún alma compasiva, con acento dolorido,
Me dirá:-Descansa en paz-y después, sobre mi fosa
Sin una flor, ni una lágrima, reinará el eterno olvido.
Si en mi amada tierra muero, con mi padre mis hermanos
A regar irán mi tumba con sus lágrimas de amor,
Ornarán con frescas flores sus orillas y, las manos
Juntas, sentida plegaria elevarán a Ti, Señor