sábado, 4 de abril de 2026

DANIEL SOLORZA BARROS, O.S.A./ULTIMA POESIA

Señor, morir no quiero, tan lejos de la patria mía. 
Quiero morir al abrigo de la andina cordillera, 
Arrullado blandamente por la eterna sinfonía 
De las olas del Pacífico al romper en la ribera. 

En esta tierra extraña doloroso me es morir:  

No habrá quién guarde un secreto de mi pecho sin aliento 

Y al dejar mi corazón ya para siempre de latir, 
No se escucharán en mi alcoba de dolor ningún lamento. 

Sí; se escucharán plegarias y en mi tumba silenciosa 
Algún alma compasiva, con acento dolorido, 
Me dirá:-Descansa en paz-y después, sobre mi fosa 
Sin una flor, ni una lágrima, reinará el eterno olvido. 

Si en mi amada tierra muero, con mi padre mis hermanos 
A regar irán mi tumba con sus lágrimas de amor, 
Ornarán con frescas flores sus orillas y, las manos 
Juntas, sentida plegaria elevarán a Ti, Señor

ALEJANDRO LOPEZEHIR/INTERROGACIONES

 ¿Cómo nacer?
-Sólo basta con morir.
¿Cómo morir?
-Sólo basta con soñar.
¿Cómo soñar?
-Sólo basta con creer.

LIDIA MORAGAS/RANCIOS

Serena traga dulces de espinas
ya no le queda boca para saborear
ni estomago para vomitar
cuerdas vocales gastadas de rancios matrimonios
detesta lo volátil de la palabra 
lo pasajero de la consecuencia
lo rápido de las despedidas
lo abrupto del porrazo