domingo, 2 de junio de 2013

ORLANDO CASANOVA/ EL ÁRBOL SAGRADO DE PELAHUENCO


Hay momentos del día
Cuando el sol ya se está yendo
Que compensan la estadía
En el espacio tiempo.

Escuchando a Chopin
La paz me acompaña
Mientras mi mente viaja
A esas viejas mañanas.

Caminando por el campo de mi abuelo
Me detengo un momento a la sombra
De ese grande y hermosos avellano
Que está en medio de la loma.

Mi abuelo lo dejó que creciera
Imponente, como un rey
(¿Quién sería primero en estas tierras
el avellano o él?)

¿Sería mi imaginación aquella tarde
Que escuché que al árbol le decía:
Tu seguirás dando sombra
Mientras mi Dios me de vida?

Siempre me impresionó
Ese árbol tan frondoso
¡Tan cargado de avellanas!
Y de tronco tan añoso.

Acariciar ese gran tronco
Y el cariño de mi abuelo
Hacían que me sintiera
Siendo parte de ese suelo.

Ahora que no está mi tata,
Ahora que yo soy abuelo
Ahora que se alejaron los años
No voy por esos lados por miedo
A no encontrar el avellano.

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