¡Dichoso el miserable peregrino
que aunque exhausto de sed, en un desierto
sigue por senda fija, y está cierto
de hallar el agua al fin, en su camino!
¡Dichoso el que, obediente a su destino,
va en proceloso mar, mirando abierto,
su sepulcro en cada onda; pero a un puerto
sabe que llegará, si quiere el sino! ...
¡Infeliz el que en mar de sombra y duda,
perdidos la ilusión, la fe y amores,
cual nave sin timón, sin rumbo avanza!...
¡Infeliz el ,poeta de arpa muda
que ni siquiera entona sus dolores!
¡Infeliz quien no alienta una esperanza!.
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