domingo, 1 de diciembre de 2013

VICTOR ALEJANDRO HERNANDEZ AGUILAR/ A MI GUITARRA



Rumbo abierto el de los dos,
mi guitarra compañera,
andando siempre a mi vera
para que encuentre la voz.
Guitarra que tierna sos
como plumón en el nido,
si los acordes te pido
cuando me siento cantor,
es por saberte el dulzor
porque hay miel en tu sonido.
Cuando me fundo en tu abrazo
y abro en la voz la garganta
sonora tu caja canta
porque recorro tu brazo.
Los dos en un solo lazo
decimos en un mismo acento
y porque en el aire siento
tu madera, digo ya:
no se que boca tendrá
tan perfumado el aliento.
Árbol ayer donde el viento
guitarreaba en el ramaje
en ti revive el paisaje,
convertida en instrumento.
El prisionero me siento
de tu cordaje que enreja
y a la vez libre me deja
cuando bien por mal pagás
y la nota exacta dás
al tironearte la oreja.

VICENTE AROUET/ AUDREY


Ahora que te has marchado, Audrey
Ahora que te has perdido en esta noche
Que revienta más allá de mi ventana
Y bajo la lluvia
Ya no te logro imaginar.
Es el vació, y el hueco en mi vocabulario
Es este amor profano a las fotografías azules
Lo que ahora me evoca tu nombre Audrey
Porque cuando acerco mi rostro al cristal
Buscando encontrar tu imagen a contra luz
Soy yo el que me veo reflejado al fondo de la noche
Llorando y agazapado.
Como un eterno niño que lucha contra el tiempo
Acunando la muerte centímetros más abajo del corazón
Porque entiende que la muerte siempre fue lo nuestro.
Pero esa muerte de la que te hablo Audrey,
Esa muerte encadenada a un pájaro triste
Esa muerte no descansa jamás,
Porque su voz es como un eco infinito que alberga un nombre
Y retumba en los oídos de quienes nos aferramos a la luz.


Ahora que te has marchado Audrey
Ahora que te has perdido en esta noche
La poesía me recuerda esta deuda pendiente
Y el poema se vuelve fuego enamorado
Lágrima en el polvo que cubrió tu nombre
Un tatuaje como mancha triste
O leche materna avinagrada.
Porque solo el poema Audrey logra exorcizar al recuerdo
Y el recuerdo será siempre para nosotros
Otra manifestación de la muerte
O simplemente de aquellos versos que no llegamos a escribir.


La noche vive afuera de mi ventana ya,
Y tú no estás ahí Audrey
Solo la lluvia, la lluvia, la lluvia
Cayendo
Y la noche estrellándose contra estos cristales violentos
Que solo logran arrancarme la mirada
Cuando te busco en ella y no te encuentro.

FABIAN ROSSI RAMIREZ/ ERES LLUVIA...


Eres lluvia...
Caes (levemente) temblando silenciosa.
Salpican fugaces, transparentes los élitros
pues ondea en tu íntima compañía
una espiral de luciérnagas y mariposas.
Húmeda pellizcas los pétalos de las flores,
escurres y transpiras en la piel de los poetas.
¿Cuán fuerte es el efluvio de la rosa florecida?
Las gotitas son el vehículo que transporta
el rico recuerdo de los sentidos en la yema de los dedos…
¡Oh el mojado reflejo en el negro de tus ojos!
Mas ya se goza del urgente murmullo de las cosas
que se sacuden al ser mordidas innumerables veces
por las hadas y los elfos que se precipitan
desde la altas moradas donde cohabitan los bien amados.
Cada vez más rápido ¡Más fuerte, gota sobre gota!
…Un diluvio de negras, pesadas pupilas que naufragan
insondables en el orbe azul profundo,
creando con hilos de espuma, olas y marejadas,
un sublime trazado entre las opuestas riveras. ¡Implacable sobre los muslos es el rayo y la tempestad!

TANIA SEPULVEDA/ BAKKHO Y YO


He bebido con el mismísimo Bakkho
y me he dejado seducir
con su entintada mirada,
lo recuerdo nocturno;
con sus episodios vela
rodando lascivo por mis manos.


Descorrió mis rodillas
su esencia uva
con el alucinante fuego;
ató mis muñecas a la copa,
a esa copa que brilla con ojos
que huele en afrodisíacas formas
y humedeció con su lengua
el éxtasis de esa noche,
mientras yo discípula
me dejé guiar a la profundidad
sólo para experimentar la tierra
que da vida y nos hace uno
con cada gemido del cielo.


Hoy no es diferente,
esta noche no es diferente,
le busco con mi lengua,
con el roce de manos,
con el desvarío de mis ojos
y él…
Él regresa ladrón
arrebatándome el sentido,
primero despacio…
esperando resistencia,
luego cadencioso e insolente,
moviendo el piso de mis zapatos,
es cuando inicia
el bacanal tambaleo
que me desploma en el lecho
que muere al alba
sin culpables ni testigos.

PEDRO GUERRERO ACUÑA/ CARMEN (BUNKER)


Carmen tiene el secreto
para escribir las líneas de tus manos,
búscala en el carnaval
allá en Oruro,


en sus ojos las desventuras
parecen sueños, los guiña
para explicarte lo que es vivir.


Ella nació en el socavón
entre manchas de sucio día gris,
baila por los rincones del alba,


no espeta si te emborrachas
en su compañía, si deseas ver
luego de sus ropas de hilo,
si descubres la mueca
de sus labios al fumar.


Ella anhela conocer la mar,
desea huir del otoño
perenne de su piel,


te dirá que las rosas
no son verdaderas
cuando se obsequian
a quien no las merecía,


y tú querrás obsequiarlas
a su pies redentores,
darlas a su beso,
recitarle aquellos
versos de tu cuadernillo;
pero a todo rehusará.


Sólo quiere tu caricia,
sólo añora tu voz,
y un poco de Casa Real.


Pero Carmen tiene dieciséis
heridas en sus muñecas,
una por cada año de vida,
una por cada viaje
que con los dedos realiza,
una por cada amor que se ha ido.


Quiere conocer el mañana
y te cita para que la acompañes
antes del amanecer.


Le dirás que la carretera no es eterna
mientras beben api,
le dirás que pronto el carnaval
concluye y también tu cariño
que no era cierto,


y ella se aferrará a tus pupilas
y es seguro que otro yermo
no vuelvas a ver diferente al de su tacto.


Mi querida Carmen,
sólo desea volar con las golondrinas,
tiritar en nuevos inviernos,


desea esperar
de puerto en puerto a un pescador
que le dé a comer maravillas,
a un albañil del desierto que regrese
y descanse entre sus piernas cada anochecer,


tal vez necesita un gaucho ladrón
de sus pecados, o a un humano cualquiera
que le explique el sentido de despertar
cada mañana, que diga que la quiere
como no ha querido nunca.


Pero ella te citará
en el Parque Abaroa
a la hora del adiós, mientras
la ciudad enciende la koha
para chayar a sus muertos
en un amanecer púrpura,


luego de que los tinkus
se emborrachen en promesas,
mientras la esperas bajo la lluvia.


Pero no regresará, se ha marchado,
no la busques, yo también fui victima
de sus besos, y aún la busco
por los callejones del tiempo.


Y ella no regresa,
ella ha escapado tan lejos
que ni el vuelo de las aves
la acompañan, ni siquiera el suspiro
de un hombre enamorado
llega a sus vientos,
llega a donde se ha perdido
con su sombra a soñar.


Carmen tiene el secreto
para escribir las líneas de tus manos,
búscala en el carnaval
allá en Oruro,


en sus ojos las desventuras
parecen sueños, los guiña
para explicarte lo que es vivir,


es seguro que de ella te enamores
y ni el olvido vendrá a buscar
sus pertenencias cuando te haya abandonado.

LILIANA LOPEZ BUSTOS/ LA BUSQUEDA



Calle tragada por el subsuelo
en la gris tierra del tiempo perdido,
juventud deshecha en hilos enmarañados
cabeza cana de incomprensión nocturna.


En esos hilos de mil nudosos
en esa tierra de vaivén oscuro,
busco cual minera con lámpara encendida
lo que robo el espacio en cruel desventura.


Sola con combo y barreno
desastillo años eras y recuerdos,
trabajando como partera en oscuro silencio
para extraer la luz del entendimiento.


La busco ¡Oh! cómo la busco
aquella ráfaga de tantas congruencias,
aquella sabia de miles de almas rezagadas,
aquella perspicacia de un alma sensible.


Pero no; no la hallo,
ni en el recóndito escondrijo del topo,
ni en la altura llana del majestuoso cóndor
y sólo puedo resignarme a beber cócteles
en la fiesta erudita de mis frágiles recuerdos.

JORGE ESCOBAR CUEVAS/ LA PUERTA SE CERRÒ DETRAS DE TI


Hombre mortal. Pasión extinta.
Efecto inercial de la soberbia adjunta.
¿En qué se funda la esperanza ciega
de los cielos abiertos a la vida eterna?
No llamaremos fraude a la promesa viva.
Pero de ocultar, te ocultan,
la verdad que obliga.
¿Qué será de ti, casual humano,
Cuando la “Puerta - Muerte”
A tus espaldas cierre?
¿Estarás a cuenta con aquel que puede
despertarte eterno si bien lo mereces?
Lo demás no cuenta: ¡No hay forma ni modo!
Es juego ignorado, “por culpa del otro”.
¡Las “reglas” se imponen!
(factor obligado) “la lista fue dada”: por quién has votado