Sismos, sismos en la pirámide invertida,
tambalean los endebles pilares de aluminio.
Acá se derrumba otra de las desarticuladas baterías,
es acá también, ciudadanos interplanetarios,
es en este trozo del átomo terrenal,
es en estas anti-ciudades de plástico.
Arrítmicos tambores urbanos,
pestilentes platillos de cartón ahumado.
Escuadrones de palitroques zigzagueantes
marchan soberbios sin causa, como “roboces” desbocados
a escupir con balas a las hormigas constructoras;
pobres cascos inmóviles, no saben del hormiguero sideral,
no saben del todo y no lo sabrán.
Y esos disfrazados de Hombres,
y esos anti-bateristas
cómo hacen fiesta de sus placeres putrefactos,
cómo hacen un himno de sus derroches con voz de cañón,
cómo se pintan estrellitas en sus bocas y solapas
mientras ese niño de ojos estrellados por naturaleza
se acurruca sin combustible para el primer viaje estelar.
Anhelo de rostros encendidos, es acuchillado con frases decorativas.
Norias para los deseos de manos tejedoras de galaxias,
¿acaso se trata de un chiste cruel?
chiste sin payaso divertido,
payaso sin dedos para los juguetes,
¿o dedos paralíticos de anti-bateristas solapados?
Sismos, sismos,
escombros y más escombros,
chatarras y más chatarras.
Soplo aniquilado tras soplo mutilado,
personajes anti-cómicos tras anti-bateristas,
orquesta desecha al revés
con director aniquilando pautas musicales.
Y más cometas inmóviles
y más ultraje al ángel espacial
y más hundimiento de vidonautas
y más pisoteos a la sirena luminosa.
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