Eramos seis por el camino
de frondosos alamos;
alegres resonaban nuestras voces
en la nocturna placidez del campo.
Brillaban a lo lejos los faroles,
de una hostería perdida en la montaña
y el irresistible embrujo de la luna
se adentraba en las almas.
de frondosos alamos;
alegres resonaban nuestras voces
en la nocturna placidez del campo.
Brillaban a lo lejos los faroles,
de una hostería perdida en la montaña
y el irresistible embrujo de la luna
se adentraba en las almas.