jueves, 31 de diciembre de 2015

MIGUEL ELGUETA CID/ SONETO A UN AMOR DE VERANO


El mar, el viento azul y las arenas
acumulado todo en mi interior
casi estallo a la espera de su amor,
sin saber si es placer o soló penas.

Mi corazón por ella no se frena
el silencio lo invade con dolor
mi razón se rebela con ardor
a lo lejos la veo hermosa y plena.

Se cambia en esperanzas la energía
después, en una agónica mirada
se disfrazó la torpe cobardía.

Con el miedo en los labios tan callada
la palabra aumentó la lejanía,
de toda esa ilusión, surgió la nada.

A la mujer amada
no decirle: te adoro y te amo tanto
es pasar por la vida sin encanto.

MIRTA BRAVO JIMÈNEZ/ RESURRECCIÒN


Al otro día temprano
llegaron a perfumarlo
dos mujeres y al buscarlo
no hallaron a este hermano.
¡No hay derechos humanos
sacrilegio han cometido!
porque a ese detenido
no hallan donde fue puesto.
¡Desapareció el muerto
decían entre gemidos!.

Después de mucho llorarlo
se detienen en sepulcro;
hallaron vendajes pulcros
al empezar a buscarlo.
Con quejidos al llamarlo
más allá de la ultratumba
sienten dolor que retumba
por pena desconsolada.
Mas al llegar la alborada
se muestra en oscura tumba.

De pronto, las dos María
vieron al tres veces Santo
y no contienen el llanto
cuándo él les sonreía.
Glorioso se aparecía,
Jesús en cuerpo presente
con vestidos refulgentes
rutilantes como estrella,
diciendo: que en Galilea
le verían nuevamente

Jesús bajó a los infiernos
donde estuvo por tres días.
¡qué triste estás alma mía,
Parece que fuera invierno!
Más con fuerza, del averno,
como un cometa emergió,
pues aquel que padeció
nos dicen las Escrituras:
que de esa prisión oscura,
de nuevo otra vez salió.


GERALDINA RIQUELME GONZÀLEZ/ PUREZA DESCALZA


Mi piel absorve el tiempo;
mi alma sigue albar.

Humanidad, ves lo primero,
sin remarcar aquella
intima
pureza descalza.

Esta ruina exterior
tiene espiritu de azucena:
no tiene manchas
no tiene amarras
solo guarda
una escondida esperanza.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

CRISTÒBAL HASBUN/ LA TRISTEZA



Si la tristeza tuviese sonido
Sería el del vahído de tu ausencia.
Si tuviese manos
Serían como un abrazo manco,
Un choque de cuerpos entre aprecio y lucha.
Si tuviese voz sería tan ronca y grave
Como la corriente oscura al fondo del mar.
Si la tristeza tuviese pasos
Serían las huellas de una escarpada montaña,
Alta, baja e imborrable.
Si tuviese ojos no serían de lágrimas,
Sino de ventanas que dan
A una antigua casa vacía.
Si tuviese horas
Serían todos los minutos
Que cada cual quiera mirarla.
Y si tuviese llanto
Sería el estrujar del alma
Y las gotas de dolor que caigan.
Si la tristeza tuviese cuerpo
Sería el tuyo o el mío
O el de cualquier persona
Que la lleve en su encorvada espalda.
Si tuviese sabor
Sería el del pasto y de la tierra
Porque en ella pareciera que a ellos volvemos un poco.
Y si tuviese boca
Llevaría en la comisura de los labios
El adiós de un beso en la frente.
Si tuviese paisaje
Sería un campo verdoso y oscuro
Con una luna pequeña y distante.
Y si la tristeza tuviese tristeza
—quizás a veces la tenga—
Entonces el firmamento de noche
Retiraría sus estrellas
Para guardarlas en su bóveda.
Si la tristeza tuviese un final
Sería tan indescifrable
Como el preciso instante en que comienza a llover
O el momento en que acaba la noche
Y comienza el alba.

martes, 29 de diciembre de 2015

MARIA SOLEDAD RAFIDE/ ENCUENTRO


Dos
olas avanzan
hasta mis labios.
Pétalos albos se lamentan
en màgicos sones de trompetas
sordos como huesos
llegan sin demora
envueltos en el manto del tiempo
emergen fantasmales.


 
 
 
 

ELISA FERNANDEZ ARTUCIO/ HABITANTE SECRETO (FRAGMENTO)


Avanza hasta muy dentro de la sombra
la marea del atardecer.

MARIA CRISTINA JIMÈNEZ/ FUNERAL PROGRAMADO


A las 12 hrs. subió al cielo
María Cristina Jimènez
profesional consecuente
Deja 2 hijos en la tierra
y un amante desocupado.