DIFUSÌÒN DE TEXTOS DE POETAS CHILENOS DE TODOS LOS TIEMPOS, A CARGO DEL POETA RODRIGO VERDUGO.
domingo, 25 de agosto de 2013
HELIO GALLARDO/ PARA SUBIR AL JOMALÙ (FRAGMENTO)
III
(Vengo a entregar mi corazón)
En la calle Viel
recuerde el nombre
Antonio Ramón Ramón encuentra a robertico
nombraron así a roberto silva renard sus tías Clara y Peteca
allá en linares estas señas puede olvidarlas
le asesta tres cuchilladas dos entre el cuello y la cara
una en el tórax
todas lisiantes de por vida
no será larga
tres cuchilladas de amor Fito Páez
promueve una solitaria
solo ofrece el corazón el Fito no lo entrega
estas puñaladas vienen en solidario grupo
cuando el general robertico desfallece
en brazos de una mujer intrusa se reclina
cree ver un cadáver
por la fosa de su nariz asoma un gusano
el cráneo acusa la entrada de dos orificios de bala
al fondo resuenan descargas de fusiles y gritos.
GREGORIO FONTÈN/ CONTEMPLACION
SAMIR NAZAL/ AL FINAL DE LA CENIZA
La gente que va sola, duerme sola;
el silencio se solaza con ella.
A su casa llega sola: no enciende luces.
La sombra osa abrazarla: vecina, se aproxima,
sigilosa: sienta sus blandos huesos
sobre el sofá y rebulle sus rodillas
contra la carne sola. Cruza las manos
la gente sola y accede a su promiscua
sonrisa. A veces, suspira o espectora
brutalmente. Alza la mano remisa
hacia eso.
El óleo consagrado de la calle
–consortes espectrales– pluraliza la espera.
Se esfuma el rostro en el espejo, híbrido,
acaso surge. Los retratos acechan
un asequible turno de perfumes.
Refugian los sueños: reflejan flecos,
borlas, tapices, cortinas, balcones,
enredaderas, el esbelto cenit.
La espalda de la gente sola es rugosa.
Ancha, comba, recelosa. Muy dura al tacto.
La gente sola no muere, queda sola.
viernes, 23 de agosto de 2013
ELISA GOLOTT/ BIOGRAFIA
No soy azucena, ni violeta,
no soy tulipán, ni cardenal,
no soy pensamiento, ni jazmín,
no soy clavel, ni nomeolvides,
no soy orquídea, ni petunia.
Soy una ROSA ROJA de las que
ponen las españolas en la oreja.
De las que lleva una novia al altar.
De las que regalas por un amor.
De las que llevas a un funeral.
ELIAS LETELIER/ CANTO DE INVIERNO
Déjame sentir las cabelleras del humo
de la fogata copiosa y distante;
el oleaje caliente que me acaricia las sienes
y me lleva hasta la cuna agreste
de la brisa encendida.
He recorrido paraísos transitorios,
guerras donde los incendios del corazón
arrasaron la aurora de multitudes humanas
y todo fue quietud, torrentes de frío puro,
piras de abandono y desolación.
Estoy cansado de las lejanías.
Quiero despertar en la boca
que ilumina la lenta tarde
hasta volver a ser una nueva tempestad.
CAROLINA VALLADARES/ LETRAS EN SILENCIO
Doblando hojas de almanaque
liberando el silencio del tiempo
un sendero de espinas y flores
el amor vencido en olvido...
Un mensaje fijado en las
letras, letras que guardan
silencio, el de un olvido
el de la venganza convertida
en un hastio en el umbral sombrio
de los amaneceres que dejaste,
para cruzar esos mares embrujando
mi vida entera.... embrujando
mi plena alegria...
Tu barca no tenia puerto, decias
con temor, para no afrontrar lo
audaz de palabras sin razon
llevandome a un callejon de
tristeza y melancolia, cuando
al despertar el dia mi corazon
te llamaba....
Ingrato hombre aunque gentil, supiste
engañar el alma mia, aprovechandote de
mi soledad y fria aurora donde pisaban
mis horas despues de mis noches agonicas
donde la soledad mordia mi frente, mi
cuerpo, mis pesares y mis dedos consolaban
el sentir de tu recuerdo....
Miro a lo lejos y veo tanta ausencia
de armonia, tanto brindar de una nada
tanta basura amontonada
Pienso que tristeza la mia, ser
noble, amante y entregada
y de no tener nada que me unge
mieles blancas en mi lecho solitario
Te ries de mi alla en esa eternidad sombria
con tus versos de recuerdos que escribes
a otros cuerpos, a otros corazones a
otros dueños y tu recuerdo de mi se
vuelve, tu vengaza y tu guerra...
AMANDA ESPEJO/ ALGO ASÍ...
De vez en cuando, dormía así:
con los brazos cruzados,
curvos y apretados
sobre la cálida luna de su vientre.
Soñaba tal vez...
Acunando, conteniendo, prolongando
todos los calores
los orgasmos, los temblores,
inducidos por...
el tanteo, la lamida y el jadeo
del intruso persistente,
[no nombrado]
empecinado en guarecerse
en el húmedo refugio
que [ella] esconde entre sus piernas.
Los viernes, noche,
casi rozando la madrugada,
después de la venida, la irrupción
y la estampida al galope
del Amatorio Prestado
[ y para no llorar su falta...]
ella dormía así.
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