viernes, 31 de mayo de 2013

PABLO LACROIX/ PÒRTICO

Despertè nocturno en este hueso mal parido
la puerta chorreante de pupilas atascadas
eras tù, preciosa, cucaracha drogadicta
candelabro tòxico cociendo mis labios.

Saludè al silencio y colguè el telefono
supuse que era tarde, soy presa de esta noche
soy cadàver de tu sombra
y tù, la soledad de mi espejo arrugado.

Recordar fue un desastre, la ausencia llama
calcinando plegarias observo la inmundicia
rasgo mi pecho de bestia legañosa
y escupo al suelo con mi trompa patètica.




SERGIO ALFSEN ROMUSSI/ ALUCINOGENIA


Onomatopéyico al tarot y sobre el iris yunque o yugo hablo no en hocico en exequias fieles reveladas luz de claustro ansío jugo vaginal de vieja virgen instante no salvado he vomitado lugares no placeres aproximado no prójimo en amparo piel retratado azar y presagio fortuito inserto tacto etéreo de cruces en oferta mecánico el fuego mea un feto en pena y nace la sombra de una mariposa idéntica en masa baba ulula matadero tugurio vertical alienado ritmo euforia polvo no eres plástica flor serás plantada tumefacta nada permanece sólo sebo soliloquio primitivo barata androginia penitente imputada ascesis en quietud autómata leche materna cuajada utopía lamo huesos confesos no orgánicos idilio ignorancia y precio fraude credo antiguo anorexia termina oráculo en momento vértebra hipócrita cuéntame la penumbra grito condescendencia de la raza predeterminada coincidencia no duermo no como no piedra era yo hace no mucho reiterado físico en la huída traducida cárcel oquedad es el acceso del refugio sed negada paraíso paralítico lisonjas de una infancia hostil a la oclusión benigna de las kivas ser imagen mártir es no estar eyecto en la experiencia laxa del labio instinto en base a clavos ataraxia preñado ley marcial jadeo puertas hegemónicas sin historia desenlace concreto de la jungla cenestesia te reconoces bíblica en el deseo de las urnas alfabeto paranoia en la apariencia triste de las lágrimas coito conscripto al cráneo y entre persona y sistema sólo ánima producto del milagro definido orgía vértigo del horario raído umbra o hembra u hombre o hambre

VICTHOR DE VERE/ CIEGO


Ciégate en la bruma de mi ausencia.

Observa los ojos que clavaste
con la espina de tu mirada traicionera.

Ya no lloran por ti, pero tampoco ríen.

Fueron máquinas vidriosas
en tu mecanismo de magia burdelera.

Alquimia que transmutó
los cristales rotos de mis sueños
en vitrales de ilusión y mentiras.

Y mirándome a los ojos, los rompiste.

Con un pestañar rastrero en tu pupila asesina.

RAÙL SIMÒN ELÈXPURU/ EL GRECO


Una reverberante chispa eléctrica
va del pincel a la alta espira gótica.
Se enciende entre las sombras el relámpago;
vibra toledo bajo el cielo cárdeno.
La carne, transparente cáliz lívido,
parece arder en arrebato místico;
y, en medio de un silencio audaz y mágico,
las manos echan a volar, extáticas,
cual palomas alzando vuelo súbito.
Y, con un revolar de alas angélicas,
con un suave bullir de extrañas músicas,
entre rostros solemnes y hieráticos,
sube a los cielos la nación hispánica.
[Dando fe del milagro, un niño pálido,
de grandes ojos, muestra un papel mínimo;
garabateado en él, un nombre helénico.]

GLORIA MARGARET FIGUEROA DE LA RIVERA/ MADERA MAGA


Vaciame el mar en los ojos
y quedaré viva aunque muera;
en el horizonte mar,
viájame la suma de las líneas
hasta donde digas
y cuando dispongas.

Aunque en el oído
me susurre Dios,
rompe con los labios
la oración muda
y de rodillas
compadeciendo el costado
subiré la montaña
que al fin y al cabo
trazaste en el cerebelo de la memoria.

Viájame en el cielo la línea vertical que coincide con la huella de tus párpados.
Son los ojos del mar,
los labios del cielo.
las manos de la tierra,
murmurando el sonido
de tu cuerpo sagrado.

FERNANDO RETUERT DE LA TORRE/ NO HAY PEOR PUZZLE



Era el mar desaguando en un río
un escándalo
una aberración
el sinsentido
que no era más
que el sentido inverso

no es que no se entienda

es que entender no es deseable

más fácil ponerse ropa hecha
que inventar el propio ropaje

¡salven al niño!
viene a ser el grito

yo me quedo en silencio

EUGENIA PRADO BASSI/ LOBULO (FRAGMENTO)

3. Un zumbido. Un sonido ciego localizado en algún punto del techo. Un zumbido de alas torpes. Cerca puedo verla intentar, la veo acercarse como si quisiera descifrar la agonía del movimiento que cae como un eco transparente muy adentro de sus tímpanos. La veo detenida. Sin alterarse. Ella está quieta, quieta con ese zumbido de alas, percibiéndolo allí, cerca del techo. Detenida se queda viéndolo, el insecto está atrapado en la tela de una araña, un diminuto insecto que lucha contra el peso de su propio cuerpo. Más cerca de aquella maraña de tela y tejido, la mujer puede advertir la belleza de un acto cruel. El cuerpo azul tornasolado, henchido de sangre, se agita torpemente. Piensa en el tiempo, en intervenir el espacio sagrado de la muerte. ¿Emanará perfume desde el cuerpo aterrado? ¿olerá la depredadora el miedo más allá de la agitación torpe de los últimos instantes? En cuestión de segundos irrumpe la araña, desplazándose ágil hacia el cuerpo atrapado en la tela. Sofía con horror retrocede, con la cabeza entre las manos retrocede y tiembla. La veo temblar, esa mujer, Sofía, tiembla sabiendo que su presencia es insignificante en el acto. Los movimientos rápidos, la tela firme, la escena despiadada. Las alas dejan de batirse. Como dos amantes en un beso de muerte los insectos se atrapan en un quejido imperceptible. La araña aprieta a la mosca entre sus patas y devora su cuerpo henchido, lo sacrifica ante los ojos de ella, como si no estuviese allí, advirtiendo la presteza de la cacería y su insignificancia