Lo que amamos se deshace en noches vacías como domingos y lo que no tenemos se nos va como polen por el viento porque aquí con mi cadaver desnudo sobre el mármol más en el ocaso que el alba descubre que nada fui y nada tuve
La fe los delirios la novena mi abuela que ni siquiera descansa en paz los mismos tus furibundos ojos de Dios que a nadie asesinan quién se hará responsable de estos versos
¿te atreves? demencia que de claridad no tienes nada
Presas de la carne atadas por los pies formadas en hilera mareadas. Tanto jadeo mata las ganas y los brazos revocan al cielo como acróbata de circo: así veo tus pestañas.